Estación Historica #2 Gimnasio Pepe Geoghegan
Así nació el gimnasio del Club que luego se convirtió en el Pepe Geoghegan
La construcción del gimnasio del Club Náutico San Pedro no responde a una fecha única de inauguración, sino a un proceso progresivo que se desarrolló a lo largo de distintas etapas y conducciones, tal como reflejan las actas institucionales.
Uno de los primeros antecedentes formales se registra en el Acta N° 1657, donde se deja constancia del planteo inicial vinculado a la necesidad de contar con un espacio cubierto. En ese marco, se conforma un grupo de asociados destinado a impulsar el proyecto, marcando el punto de partida institucional de una obra que, desde sus inicios, fue pensada como estratégica para el desarrollo deportivo y social del club.
A partir de 1978, bajo la conducción del comodoro Romano Cucit, la iniciativa comienza a tomar forma concreta. Se definen aspectos técnicos y funcionales, proyectando un gimnasio de aproximadamente 1.000 m², con carácter polideportivo, apto para básquet, vóley y otras disciplinas, incluyendo la previsión de tribunas y espacios complementarios. En esta etapa intervienen el ingeniero Fullone y el arquitecto “Checho” Benincasa, quienes llevan adelante la ejecución de la estructura de hormigón, dando materialidad inicial al proyecto.
En paralelo, la Comisión Directiva desarrolla un intenso trabajo en materia económica: análisis de presupuestos, definición de modalidades de contratación y establecimiento de esquemas de pago por avance de obra. A su vez, se impulsan acciones de recaudación de fondos mediante actividades y aportes de socios, entendiendo que la magnitud del proyecto requería un esfuerzo colectivo sostenido.
Sin embargo, la documentación también evidencia que la obra no tuvo un desarrollo lineal. Hubo períodos de detención, principalmente vinculados a la falta de recursos, que obligaron a interrumpir los avances y readecuar los tiempos del proyecto. Estas pausas forman parte sustancial de su historia y reflejan las dificultades propias de una obra de esta envergadura.
Posteriormente, durante el mandato encabezado por Zlatko Frisch, el proyecto recupera impulso luego de esos períodos de interrupción. Se retoman las gestiones, se reorganizan los aspectos económicos y se avanza nuevamente en la consolidación de la obra, reafirmando al gimnasio como una prioridad institucional dentro de un plan más amplio de crecimiento.
Finalmente, bajo el mandato del comodoro Lino Ricardo Luri, el gimnasio alcanza etapas decisivas de concreción. Se definen instalaciones, terminaciones y equipamiento, permitiendo que el espacio comience a ser utilizado de manera progresiva hasta lograr su funcionamiento pleno.
Desde entonces, el gimnasio ha atravesado diferentes etapas de mejoras y adecuaciones, siempre entendiendo que, por su envergadura y nivel de uso, requiere un mantenimiento permanente y especializado. En ese camino, un hito relevante se produjo en 2010 con la instalación de un piso de parquet completamente nuevo, marcando un salto de calidad en las condiciones deportivas del espacio. A partir de allí, las obras y mejoras han continuado de manera sostenida, acompañando el crecimiento de la institución.
En ese mismo proceso de consolidación y construcción de identidad, el gimnasio recibió el nombre de un histórico dirigente y apasionado del básquetbol: José “Pepe” Geoghegan. La imposición del nombre se concretó en un emotivo acto realizado el 30 de abril de 2011, previo a un partido de primera división entre Náutico y Regatas de Baradero.
La ceremonia contó con la presencia de numerosos socios y amigos de todas las épocas, y reunió a figuras especialmente vinculadas a la historia del club y del básquet en particular, entre ellos el ex comodoro Benito Aldazábal, quien se desempeñó como secretario durante la gestión de Luri en la etapa final de la obra; los referentes deportivos Corcho Domenicone y Kiko Keller; César Mascetti; y el “Flaco” Rossi, histórico referente del básquet de la institución. Al momento de la realización del acto, el comodoro del club era el Dr. Marcos Arana.
Finalmente, se presentó la plaqueta que identifica desde entonces al gimnasio con su nombre. Este homenaje se enmarcó en una política institucional orientada a reconocer a quienes, con su compromiso, constancia y pasión, dejaron una huella en la vida deportiva del club y constituyen un ejemplo para las nuevas generaciones.
De este modo, el gimnasio es el resultado de una construcción colectiva, desarrollada en etapas, con avances y detenciones, pero sostenida en el tiempo por el compromiso de distintas Comisiones Directivas y de toda la comunidad del club. Su presente es también parte de ese proceso continuo de evolución.
Esta crónica, a su vez, permanece abierta a ser enriquecida con información, testimonios y materiales que los socios deseen aportar, con el objetivo de preservar la memoria institucional y permitir que las futuras generaciones conozcan cómo comenzó a levantarse y cómo fue creciendo este espacio emblemático del Club Náutico San Pedro.
GALERIA HISTORICA DE LA CEREMONIA DEL 30 DE ABRIL DE 2011


